Me daba cuenta que la mayoría necesitaba estar cerca de la playa para recordar su tierra natal y poder sentirse como en casa, creo que a mi me pasaría lo mismo, el mar me da vida, me relaja, me estimula.... y aunque no vaya todas las semanas a la playa, se que lo tengo cerca, subo a una montaña y lo veo de fondo, voy al centro comercial y puedo oler el salitre y la humedad salada , el olor característico de los campos de arroz, que te hacen saber que estas cerca de la playita, ... el sol quemando tu piel, te provoca un sentimiento de verano y felicidad, que solo lo encuentras cerca del mar, en invierno, en otoño, en primavera... y como no en verano.
Bimba y Rocco piensan lo mismo que yo, o eso creo por la forma en que se vuelven locos en cuanto cogemos la carretera que lleva hacia el Saler, empiezan a ponerse nerviosos, a querer sacar la cabeza por la ventana....jejejeje.... Y cuando bajan del coche salen disparados hacia el agua, da igual la temperatura que haga.
Por lo visto la sangre Mediterranea corre también por sus venas!!!

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